jueves, 14 de mayo de 2009

Letras Combinadas VI: Valeria Iglesias




Lo importante es que sea

En los consultorios externos de Pediatría del Hospital Italiano vimos pasar, en una silla de ruedas, una nena con malformaciones . Él preguntó: ¿qué le pasó a esa nena? Yo traté de explicarle, con imágenes sencillas, lo que eran las malformaciones genéticas y las congénitas. Me abrazó, hundió su cara en mi vientre y dijo: "Qué suerte que tengo de que tu panza fabrica bien a los bebés"

Sanito. Un cuerpo con diez dedos en las manos y diez dedos en los pies. Los ojos simétricos. El corazón bebop, los pulmones hip hop y de llanto estentóreo. Mirá qué fuerte que es. Las células, las que tenga que tener, con sus dendritas y sus vacuolas. Los genes en su lugar, ni de más, ni de menos. Mirá, se parece a la familia del padre. Que sea sanito y que el amor incondicional de la procreación sea perdurable, eterno, infalible, dogma de fe.
Que la ciencia médica dé cuenta de lo que anda mal
y lo suture.
Y que el dolor se cure con vitaminas.




Lo que se llevan


En medio de la reforma del departamento (muebles patas para arriba cubiertos por lonas, pintores, albañiles, el frío más frío del año, yo viviendo en un hostel hasta definir la separación) volví para verlo a A., y le explicamos lo que pasaba. Que no era él, éramos nosotros los que ya no nos queríamos. Las explicaciones del amor que se muere.
Esa semana, digirendo el asunto, A. le preguntó a mi madre sobre mi padre muerto, qué hiciste, Nonita, con el amor cuando se murió el Nonito Jorge.

+

breves pijamas de plush celeste
el escenario familiar se desarma
levantan el circo


me pregunto en qué lado
quedo


y nunca existe otro lugar del mundo
en el que pueda estar


siempre siempre
soy acá y ahora


por qué entonces
esta sensación de figurita recortada a destiempo
sin sustento flota
aquí ahora nadie
ni siquiera el aire





Mamá del mar

En la costa atlántica. En una ciudad con mi nombre. Él tenía tres años y eran sus primeras vacaciones en el mar. Desayunábamos. Escuchábamos la radio. Una publicidad terminó diciendo una dirección local: calle tal, número tal, Valeria del Mar. Se asombró. Su cara se iluminó. Exclamó: "¡Dijeron mamá del mar!"

Del mar de esporas y polen. El aire que no entra. Que no entra o no sale. O no sé, mamá, tan cerca que estuvimos y ahora una magia se rompe en pedacitos. Y los pedacitos son irreversibles, pero qué más da, si es el aire que cotiza caro. Caro cotiza, igual que el amor. Aire, como en el circuito de la existencia: el ritmo de la respiración, el eje de la meditación zen. Iluminado, mamá, soy el buda del salbutamol. Éramos casi lo mismo, mirá, y ahora, a punto de hervor, me esparciré hacia afuera. Todo volcán necesita oxígeno, mamá, para la combustión.
Mamá, no me asfixies.
Mamá, no hay retorno.

Letras Combinadas VI: Verónica Salgado




Arte Multimedia: "Miguitas de pan sin pajaritos"



Letras Combinadas VI: Ricardo Czikk


Mugientes

Bucólicas tardes me cuesta nombrarlas
llamarlas. Embotado abotagado
moscas hiperlentas aún más que yo
escondido del resto, en las bestias mugientes
ellas: ojos sin fondo sus almas huyeron hace tiempo
taladran mis oídos sin música
y compiten los pájaros contra las ubres mudas
cotorrean a lo lejos, ellas
me pregunto cien veces cómo llegué al que soy
y de qué me río
cuántas vueltas más podré dar
si corro acaso seré más libre
¿y de qué?
ni siquiera sé flotar
en el rumor de mis ideas
empastadas lentas sin aliento
me anclo en seco
descorcho el año nuevo
pesebro la noche vieja, días sin sombra
mediodías perfectos con sol a pique
falto de reflejos donde mirarme
desato cientos de ensayos, desacelero en las curvas
la reconversión es un baño ritual
un montón de nada
sólo moscas girando lentas, lentas, súper lentas
fuera o dentro de mis ojos acalorados
mugen y trinan mis ideas desbocadas
quizá y qué importa
le interesen a casi nadie
como a mí: el tambo, el campo y el matadero
donde pastan moran y mueren:
ellas.

viernes, 8 de mayo de 2009

Letras Combinadas VI: Karina Macció




y no puedo evitarlo: te extraño. Mi razón, mi entendimiento (¿entender qué? ¿qué pasa si el medio no aplica al fin?) saca carteles claros, escritos con mayúscula:
NO LO HAGAS
y luego, simplemente, no: NO.
Desde mí, yo, adentro, pegado en el reverso de este recubrimiento que me limita, YO objeto, yo que no se dice en voz alta, desde ese lugar deíctico que no sé llamar, todo dice Sí, con mayúscula que no se ve, pero que es tangible –siempre invisible para mis ojos que, soberbios, creen que lo que ven es lo que es– para mi cuerpo, el cuerpo mismo es la mayúscula, que dibuja una letra gótica, rebuscada, con arabescos en las extremidades y un acento claro al final, como un reborde de uña que raspa: Sí. Encima se agita, flamea incendiada, bandera que es más sábana, porque se quema y sigue quemándose sin acabar, nunca, siendo las ondas de tela a la vez de fuego, pero igual de ondulantes, de aspirantes. Desde abajo empieza, se irradia, un fuego imparable: destruir al cuerpo, consumirlo, de una vez, consumarlo? Darle su razón de ser, pero no hay. No hay entendimiento posible. Razón es causa, no razonado, más bien, acorazonado, con sangre hirviente, a borbotones, me muevo efervescentemente, sin cabeza, hecha co-razón.

Ella, por un lado.
Yo, por otro.
Aunque ella? yo? ¿Quién?
¿Quién anda ahí? (¿no escuchaste un ruido? ¿quién será?)
¿Quién anda ahí? (siempre el miedo instalado, que abran la puerta y salte
(todo, que no nos descubran, que no me descubran, a ver si se dan cuenta, toda esta vida es
(una farsa, parece una trampa de ratón, ahí está el queso, vení, ¿no te tienta? vení, dale,
(vení y ¡pum! salta, estalla, perfora pero todavía no, todavía no, fue sólo un ruido
(un moverse de alguien en otro plano ¿no? un gato ¿no? ¿no es siempre un gato?
(–primero es un gato, después no– un ruido, sólo un ruido, solo, nada más)


Cuando intento mirarme lo único que hay es reflejo, carne plantada en un espejo que es ciega (en la carne expuesta, revestida pero desnuda, los ojos no aparecen). Como un lago petrificado, el espejo posee un cuerpo solo, abandonado, muerto de miedo en un lugar blanco, a la intemperie. Soledad sin sol, como si la terminación de la palabra aguara su calor (edad, un camino hecho de años, de poner ladrillos en el yo, desde mí, hacer un yo con una tríada de décadas, tres y cero, tres cero, o cero tres, el cero no es nada cuando va detrás, es un agujerito que se abre para mirarte mejor, es el ojo escapado de la carne que se da vuelta y te guiña un tres, y te dice tic tac, morboso, social, tan redondo y consciente, tan asimilable a una O, Oh, ya es hora, vamos, ¿qué esperás? ¿no ves que el tiempo pasa y esa redondez no debería estar en mí, sino en vOs? Estás listas para ser 0tra, para tener 0tr0, para ser dos en uno, por lo menos dos, y no contestes que ya sos, siempre algo se es, aunque sea muy poco, o directamente, nada, porque ser nada es algo, “alguito” me dijeron, entonces salvo que digas S.O.S., no digas más, porque este dos tiene carne y cerebro, que es lo primero que crece, otra cabeza en tu estomágo, para que pienses mejor, para que veas mejor quién sos):

se ablanda primero, el sol es lava, se desparrama, charco naranja intenso, jugo caliente parecido a la miel, encendido, sol sin líneas, sin rayos, sol tirado, se desparrama más, crece en el piso, es absorbido, enfríado, es apenas agüita coloreada que, de a poco, pierde su tono, insulsa, desparramada en el piso, en la tierra que la quiere chupar, de a poco, pierde su tono, insulsa, no dice nada, pierde (ha perdido, hasta ahora no se daba cuenta, había perdido la cuenta, ¿cuántos años? ¿cuántos meses? ¿cuántos días? 3, 13, 30, tres trece treinta –¿la traducción me dirá algo? ¿la repetición? hacer un mantra, ver qué pasa, morir repitiendo, ver si algo se codifica, se cosifica, se hace algo que no soy yo, pero que sale de mí, ¿es ésta la forma? 3, 13, 30, tres trece treinta ¿qué son estas cifras? tan ridículas con ese tres tres veces, tres veces tres, distintos tigres, tristes seguro, desorientados, no saben dónde van, para qué, por qué comen trigo cuando son carnívoros ¿por eso se atragantan? 3, 13, 30, tres trece treinta, es la paradoja, lo que está a mi lado, justo ahí, en ese resquicio que el ojo oblicuo intenta ver, pero no puede, se intuye, pero nada, no se llega a descifrar, sólo el canto, la repetición autista, ladeada, casi de cabeza contra pared) se queda quieta, trabada, muda, inerte, inesperada, inesperadamente se vuelve, metal, plata, esqueleto sin huesos, olvido, mudez que no se dice, que es completa, inocencia, latido, puro deseo, boca abierta, y entonces piel que es toda lengua, pero sin nadie a quien envolver, ondea, rígido el cuerpo solo, carne vidriada, en el espejo, en el ojo de un OtrO que aparece y no se ve, está más que es, es estando, siendo, sobre todo, está.

Te extraño.
Extraño.
Te hago extraño.
Extrañar (perder lo que no se puede tener, tres trece treinta veces seguidas, sin parar, tres veces treinta, tres veces trece veces treinta veces tres, tres tres tres...
...
...
...

Letras Combinadas VI: Aníbal Ilguisonis




—para vos
¿para mí?
—para vos
¡muchas gracias!
—pensé en vos
¿en mí?
—en vos
¡muchas gracias!
—pienso en vos
muchas gracias
—confío en vos
muchas gracias
—creo en vos
muchas gracias
—¿me entendés?
muchas gracias
—me gustás
muchas gracias
—cuento con vos
muchas gracias
—no me falles
muchas gracias
—es un pacto
muchas gracias
—ida y vuelta
muchas gracias
—yo te cuido
muchas gracias
—arrorró
muchas gracias
—mamita
muchas gracias
—un equipo
muchas gracias
—ponéte pilas
muchas gracias
—bueno, bueno…
muchas gracias
—¡ponéte las pilas!
muchas gracias
—¡ponéte las pilas!!!
muchas gracias
—DATE VUELTA
muchas gracias
—¡TOMÁ TOMÁ TOMÁ!

—andá a lavarte
muchas gracias
—¡Sos boluda!
muchas gracias
—me das gracia
muchas gracias
—no te entiendo
muchas gracias
—¿querés más?
muchas gracias
—¡TOMÁ TOMÁ TOMÁ TOMÁ!

—seguí así

muchas gracias
muchas gracias
muchas gracias
muchas gracias

muchas
gracias

lunes, 1 de diciembre de 2008

Letras C o m b i n a d a s V

Cecilia Maugeri, Virginia Janza y Karina Macció


Verónica Salgado.........María Victoria Verzura



Esteban Charpentier........Eugenia Coiro


Laura Amori


Jácara



Lucio Greco

lunes, 10 de noviembre de 2008

Letras C o m b i n a d a s 5


Viajeros invitados

Letras:
Esteban Charpentier
Lucio Greco
María Victoria Verzura
Eugenia Coiro
Laura Amori

Arte:
Verónica Salgado

Revista Pausa
(Belo Horizonte - Brasil)

Música:
Jácara